Sensorística e IoT: el futuro de la automatización industrial

17-dic-2024

La transformación tecnológica que, desde hace algunos años, está impactando el mundo industrial, conocida como industria 4.0, se basa en la adquisición de datos y parámetros generados por las máquinas industriales. La sensorística industrial asume un rol cada vez más central en los procesos productivos y en el control de la calidad del producto en todas las fases de su vida. El creciente interés en el uso de sensores combinados con el IoT (internet de las cosas), que se basa en una red de objetos "inteligentes" interconectados, está relacionado con la posibilidad de monitorear máquinas y procesos, con el objetivo de optimizarlos y reducir costos, pero no solo eso.

En este sentido, las soluciones modernas de sensorística juegan un papel clave, ya que permiten que todo tipo de instalaciones se conecten a la red, habilitando no solo la adquisición de datos, sino también el procesamiento de los sistemas IoT y su transmisión.

Hoy en día, se habla cada vez más de fábricas inteligentes (smart factories), pero también de logística inteligente (smart logistics). La sensorística y los “objetos inteligentes” representan el elemento clave para optimizar el rendimiento y la seguridad de las instalaciones en los sectores más variados, permitiendo a las empresas aprovechar la información y utilizarla para implementar nuevas estrategias, más eficientes y efectivas.

El IoT y los sensores, junto con otras tecnologías digitales e interconectadas, son fundamentales para el futuro de la automatización industrial. Además, son esenciales para aprovechar los datos, optimizar los procesos, minimizar las paradas en la producción y habilitar el mantenimiento predictivo, reduciendo así los desperdicios y los costos internos.

La combinación de sensorística y objetos inteligentes es un sector en crecimiento, incluso en nuestro país. En 2023, según los datos de International Data Corporation (IDC) el mercado del Internet de las Cosas (IoT) en España continuó su expansión, alcanzando los 13.825 millones de euros (+12,7% respecto a 2022).

Sensores: qué son y cómo funcionan

El término "sensor" se refiere a un dispositivo que interactúa con la magnitud que debe medir y con el entorno alrededor, midiendo sus variaciones. Los sensores, por lo tanto, detectan y responden a varios tipos de estímulos físicos o ambientales, como la luz, el calor, el movimiento, la humedad, la presión, o cualquier otra condición ambiental, midiendo la variación del valor de la magnitud "en entrada" en el sistema de control en el que están integrados.

Sin embargo, hoy en día, dado que a la interacción con una magnitud generalmente se asocia también la operación de conversión, se suele considerar un sensor también como un transductor, es decir, un dispositivo que recibe una determinada magnitud en entrada y proporciona una salida de naturaleza diferente (analógica o digital), pero relacionada con la primera por una ley conocida, que facilita su tratamiento y procesamiento.

En cuanto al funcionamiento de los sensores, se distinguen dos fases: la detección y la conversión. El sensor detecta el estímulo físico o ambiental a través de un componente sensible, que luego se convierte en una señal electrónica mediante un transductor. Esta señal de salida puede ser posteriormente amplificada, filtrada o procesada aún más, según las necesidades específicas de visualización o análisis.

Como es sabido, en la industria, los sensores generan datos desde la fuente, es decir, desde el proceso industrial, desempeñando una función esencial para su optimización. Los sensores tradicionales proporcionan exclusivamente información binaria sobre el funcionamiento de la máquina o sobre el valor de un parámetro monitorizado, entregando solo el dato en sí.

Dado que hoy en día la simple adquisición de datos ya no es suficiente para la Industria 4.0, es necesario también su procesamiento y agregación inteligente, ya sea en el propio sensor o en las primeras fases de la integración, de manera descentralizada. Esto garantiza la creación de valor y beneficios para el cliente final, al transformar los datos de los sensores en información útil. En este sentido, la evolución natural de los sensores está representada por los smart sensor (sensores inteligentes), dispositivos capaces de proporcionar no solo información binaria, sino también datos sobre la calidad de la recepción de la señal o sobre las condiciones internas del sistema.

 ¿Qué es un sensor inteligente?

Un smart sensor (sensor inteligente) es un tipo de dispositivo que no solo se limita a detectar los estímulos recibidos del entorno físico alrededor, definidos como variables de proceso (magnitudes eléctricas, físicas o químicas), sino que también es capaz de procesarlas y ejecutar diferentes funciones predefinidas, almacenando los datos y proporcionando una salida más estructurada que se transmite al exterior a un PLC (Controlador Lógico Programable), una unidad de control o a la nube.

Si bien con los sensores tradicionales, la inteligencia y la configuración de una máquina dependían necesariamente del PLC o de un controlador electrónico central que adquiría y procesaba los datos de estos dispositivos, hoy en día, gracias a los sensores inteligentes, parte de esa inteligencia se sitúa en los propios sensores, cerca del proceso que se va a controlar, permitiendo el procesamiento local de los datos en bruto. En la lógica de control, esta tecnología ofrece una ventaja indiscutible, haciendo que el bucle de control en el que se basa el funcionamiento de la máquina sea más rápido, ágil y eficiente.

En este sentido, los sensores inteligentes se convierten en protagonistas del IoT, aportando valor desde el nivel más bajo en el campo, con efectos disruptivos en los conceptos de automatización, monitoreo y planificación de procesos, y con importantes repercusiones en términos de productividad y eficiencia.

En particular, los sensores inteligentes son capaces de ofrecer cuatro dimensiones tecnológicas fundamentales para los diversos ámbitos en los que se aplican: sensibilidad avanzada, comunicación eficiente, diagnóstico avanzado y tareas inteligentes (smart tasks).

Gracias a estas capacidades, la integración de sensores inteligentes en las instalaciones empresariales representa hoy un verdadero valor añadido para cualquier aplicación, ya que optimiza la eficiencia y la flexibilidad, proporcionando información en tiempo real, algo extremadamente valioso en la era del Big Data, y simplificando así la planificación productiva y el mantenimiento de las máquinas.

 ¿Cuáles son los tipos de sensores?

La gama de sensores es muy amplia y puede diferenciarse según la magnitud detectada (por ejemplo, mecánica, eléctrica, térmica o química) o el principio de funcionamiento (inductivo, magnético, capacitivo, ultrasónico, láser, radar, fotoeléctrico, etc.), así como la magnitud de salida.

Si quisiéramos hacer una clasificación de los tipos más utilizados en sistemas de producción inteligente especializados, destacan los sensores para la detección, medición de distancia y seguridad, sensores con tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging) y radar, sensores para visión artificial industrial y para identificación, sensores de control de movimiento y aquellos para el monitoreo de los parámetros de proceso, más relevantes en el campo industrial.

Entre las principales características de un sensor se deben considerar: el rango de medición, la sensibilidad, la precisión y la repetibilidad, las dimensiones, la velocidad y la relación costo-eficacia.

  • Sensores de detección

Los sensores de detección, basados en principios de funcionamiento óptico, magnético, inductivo o capacitivo, aseguran la detección precisa de diversos objetos. Desde la detección de presencia y posición, pasando por el monitoreo continuo de estado hasta la detección de colores y contrastes, los sensores de detección realizan muchas operaciones y utilizan tecnologías como ASIC (Circuito Integrado de Aplicación Específica) y LED, ofreciendo una gran flexibilidad.

En esta categoría se incluyen, por ejemplo, las barreras fotoeléctricas para la automatización, los sensores fotoeléctricos de última generación (como los modelos W4 y W12 de próxima generación, que permiten una detección precisa de objetos muy pequeños a mayores distancias, hasta 1.200 mm), y los sensores de proximidad inductivos y capacitivos.

A estos se suman también los sensores de Condition Monitoring (Multi Physics Box),  que permiten un monitoreo inteligente del estado de las máquinas. Estos sensores miden vibraciones, impactos y temperatura, proporcionando indicadores para la detección temprana de posibles anomalías y fallas en las máquinas, así como para la programación de mantenimientos basados en el estado de la máquina. Esto permite ahorrar costos al reducir los tiempos de inactividad inesperados.

Uno de los trabajos más importantes en la producción industrial es la medición de distancias. Sin embargo, las aplicaciones industriales son tan variadas que ningún sensor puede ser utilizado de manera universal para todas las tareas. Los sensores de distancia proporcionan información precisa para numerosas aplicaciones, cubriendo todas las distancias y funcionando en diversos entornos.

Aprovechan las características de las ondas sonoras para detectar con precisión objetos y distancias con una excelente supresión de fondo e insensibilidad frente a condiciones ambientales como polvo o niebla. La aplicación determina la salida según las necesidades: digital, analógica o una combinación de ambas.

Los sensores de distancia láser utilizan un láser y un receptor para medir desplazamientos, distancias y posiciones sin necesidad de contacto con el objetivo de medición. Estos sensores basados en láser se utilizan, por ejemplo, en la logística, en procesos de transporte, para la detección de flujos de tráfico en carreteras o en la automatización de procesos de carga y descarga en tanques en puertos. 

Los sensores de seguridad garantizan una configuración más segura y productiva en la interacción entre humanos y máquinas. En la cooperación entre humanos y robots, estos sensores permiten detectar la presencia de personas u obstáculos que los robots encuentran en su trayectoria, permitiéndoles navegar de manera segura alrededor de ellos, con la posibilidad de detener las actividades para evitar accidentes si los obstáculos están demasiado cerca.  

Para la detección ambiental, las soluciones basadas en sensores de seguridad, como barreras fotoeléctricas y escáneres láser de seguridad, garantizan una lectura de datos confiable incluso en condiciones ambientales difíciles. Encoders y sensores 2D y 3D aseguran seguridad funcional, mecánica, eléctrica y en movimiento, permitiendo la protección de zonas, accesos y puntos peligrosos. Estos dispositivos ayudan a evitar colisiones potenciales entre objetos y operadores, o entre sistemas de manejo automático.

Para la navegación en el entorno laboral, los sensores de seguridad sirven de soporte a aplicaciones móviles, como plataformas AGV y AMR, en la localización y prevención de colisiones, que representan uno de los desafíos más grandes para los AMR y pueden generar costos adicionales debido a fallos y tiempos de inactividad. Estos sensores permiten a los vehículos adaptarse a las condiciones de la ruta, como curvas, desviación de obstáculos, lluvia o nieve, y evitar colisiones. Para detectar de manera confiable objetos y personas, estos sensores de seguridad deben ser muy resistentes a la luz solar o ambiental, así como al polvo y la suciedad.

Los sensores de seguridad son indispensables para la reducción de riesgos, permitiendo alcanzar los Niveles de Rendimiento Requeridos (PLr) en movimiento, velocidad y rotación, cumpliendo con las normativas vigentes para aplicaciones de robótica móvil. Los Niveles de Rendimiento (Performance Levels) van desde PLa (bajo) hasta PLe (alto) y están definidos por la norma ISO 13849-1.

La gama de soluciones de sensores de seguridad para AGV y AMR es muy amplia, escalable y modular: desde aplicaciones simples hasta las más avanzadas, basadas en LiDAR, encoders, sensores de visión, dispositivos de lectura y escritura RFID o ultrasonidos. Cada solución se personaliza según las necesidades específicas de cada cliente para asegurar que la localización, el posicionamiento o el manejo de cargas se realicen de manera confiable.

Los sensores LiDAR (Light Detection and Ranging) y radar (Radio Detection and Ranging) detectan las dimensiones y la forma de los objetos en el entorno, tanto en interiores como en exteriores, y los localizan.

Los sensores radar pueden detectar cualquier objeto, ya sea parado o en movimiento, dentro de su campo de detección, incluso en condiciones ambientales extremas. Su enfoque principal es la robustez. Gracias a su amplia distancia de trabajo y campo de detección, junto con la capacidad de medir la velocidad y algoritmos de alto rendimiento, los sensores radar pueden detectar colisiones inminentes de maquinaria móvil en entornos extensos y emitir señales correspondientes.

Por ello, son ideales para funciones de prevención de colisiones y sistemas de asistencia al conductor en exteriores o en ambientes extremadamente duros, así como para una amplia gama de aplicaciones, desde el funcionamiento de carretillas elevadoras y grúas hasta aplicaciones industriales con cargas pesadas como maquinaria agrícola, trabajos forestales y de extracción.

Los sensores LiDAR detectan, localizan y rastrean objetos mediante la medición del tiempo de propagación de la luz. De esta manera, los sensores LiDAR pueden generar una imagen 3D o 2D con datos sobre el espacio y la profundidad para la detección, medición y trazabilidad de objetos. Los sensores LiDAR 2D y 3D se utilizan en diversas aplicaciones en entornos interiores y exteriores, incluso en condiciones atmosféricas extremas.

En los entornos industriales como fábricas y almacenes, se utilizan sensores LiDAR con un ángulo de detección en tiempo real de hasta 360° para la detección de obstáculos. En los vehículos de transporte, estos sistemas, por ejemplo, detectan distancias y evitan colisiones con personas, objetos u otros vehículos. Los sensores LiDAR instalados en brazos de robots o carretillas elevadoras aseguran mayor eficiencia, precisión en la medición y seguridad, simplificando y optimizando la gestión, transporte, carga y descarga, así como el almacenamiento de materiales. Son esenciales para la navegación de vehículos automatizados, la determinación exacta de la posición y una función de prevención de colisiones confiable, como en centros logísticos, fábricas y puertos.

Como escáneres láser de precisión, automatizan procesos como la paletización y la despaletización, y son útiles durante la navegación de carretillas elevadoras, grúas y maquinaria agrícola pesada, así como en instalaciones de silvicultura y minería. También se utilizan en aplicaciones de seguridad en edificios y aeropuertos para detectar accesos no autorizados o incluso contar el número de personas que entran o salen de una zona.

La gama completa de sensores de visión 2D y 3D, lectores de códigos con cámara, escáneres fijos para la lectura de códigos de barras, lectores de códigos móviles y dispositivos de lectura y escritura RFID ofrece la solución adecuada para numerosas aplicaciones. En el campo de la visión artificial industrial y la identificación, estos sensores realizan operaciones de control y medición, leen todo tipo de códigos convencionales en superficies diversas e identifican etiquetas RFID, incluso a grandes distancias operativas.

Los sensores de control de movimiento miden la velocidad, posición y ángulo, permitiendo un control preciso del movimiento. Incluyen codificadores (encoders), sistemas de retroalimentación de motores, sensores de movimiento sin contacto y sensores inerciales. Estos sensores utilizan diferentes tecnologías e interfaces de comunicación, y pueden emplearse en numerosas aplicaciones y sectores. Gracias a su amplia gama de variantes, ofrecen soluciones personalizadas.

El monitoreo de parámetros de procesos relevantes en el ámbito industrial asegura una mayor eficiencia, ahorrando recursos valiosos. Para el control de presión, temperatura, nivel y flujo, existe una amplia gama de soluciones dedicadas al control de procesos, almacenamiento y monitoreo de líquidos, gases y materiales a granel. Estos sensores son robustos, capaces de detectar los datos de manera independiente de las condiciones ambientales.

 ¿Cómo se comunican los sensores?

El protocolo de comunicación con el que se transmiten los datos al entorno IT de destino final, ya sea a un PLC, ERP, una unidad de control o a la nube, es un aspecto muy importante. En la dinámica, desde el campo hasta la nube, los datos deben ser convertidos de analógicos a digitales para ser transmitidos digitalmente a la nube.
 
Una vez adquiridos los datos, los sensores más avanzados los comunican directamente mediante protocolos de alto nivel, como la interfaz Ethernet REST o los protocolos OPC UA y MQTT. En estos casos, la capacidad de comunicación entre el sensor y el software IT o las plataformas en la nube es directa, proporcionando una alternativa a la cadena de interconexión cableada desde el sensor hasta el PLC y desde el PLC hasta los sistemas superiores.
 
Los sensores más sencillos, pero de nueva generación, como los sensores inteligentes, utilizan el protocolo IO-Link, que es un estándar de red para comunicaciones industriales cableadas, bidireccionales y digitales, punto a punto. Este protocolo permite el intercambio bidireccional de la información. A través de dispositivos gateway, como los master IO-Link, los datos se envían al PLC o a una unidad de control de nivel superior, utilizando buses de campo estándar en la comunicación IT, es decir, a través del protocolo OPC UA o TCP/IP, y mapeando automáticamente los dispositivos IO-Link instalados en la máquina.
 
El IO-Link Master es el elemento que permite al mundo IO-Link comunicarse con el bus de campo de la máquina. El estándar de comunicación IO-Link (IEC 61131-9) contribuye a hacer posible el IoT industrial tanto en máquinas nuevas como existentes.
 
El mapeo permite una configuración sencilla de los parámetros de los dispositivos, proporcionando la descripción de cada dato individual. Además, la información de interés se puede visualizar en un único panel de control. 
 

Sensorística e IoT: de la agricultura a la logística

Uno de los aspectos fundamentales de la sensoristica IoT es la capacidad de los dispositivos integrados en la gran mayoría de las máquinas o líneas de producción para recopilar y enviar una gran cantidad de datos en tiempo real a la red.
 
Los campos de aplicación industrial son muy variados: movilidad, logística, robótica y automatización, seguridad y vigilancia, sector médico, gran distribución y agricultura.
 
El objetivo siempre es mejorar la calidad de la producción y la seguridad de los operadores. En las fábricas inteligentes, esto significa, por tanto, recopilar información útil para tener transparencia, visibilidad y una mejor comprensión de su propio proceso productivo, para poder realizar intervenciones correctivas en tiempo real o habilitar un mantenimiento predictivo basado en el análisis de datos, incluidos los históricos, a través de la analítica industrial.
 
Al poder ofrecer ventajas y oportunidades incomparables en términos de transparencia del ciclo de vida del producto, servicios de calidad, trazabilidad de mercancías, seguridad de los operadores, entregas just-in-time y visibilidad de la cadena de suministro, las soluciones de sensorística digital basadas en el IoT se están extendiendo rápidamente también en la logística, tanto interna como externa a los entornos de fábrica.
 
La automatización, en combinación con el uso de sensores, tecnología IoT, inteligencia artificial y sistemas basados en la nube, está llevando también la agricultura hacia una verdadera revolución digital: hoy en día se habla de agricultura 4.0, de agricultura de precisión y de sistemas productivos más sostenibles, gracias a la optimización del uso de recursos como el agua y los fertilizantes mediante el análisis de datos en tiempo real proporcionados por los sensores sobre las condiciones meteorológicas, los niveles de humedad y los nutrientes presentes en el suelo.
 
En términos más generales, en el ámbito de la agricultura, la construcción y los vehículos especiales, es decir, en el sector de la Automatización Móvil para Exteriores (MOA), los sensores de movimiento para exteriores, al percibir con precisión movimientos y presencias, permiten monitorear y reaccionar en tiempo real a varios estímulos ambientales y a disponer de información precisa y en tiempo real para apoyar todo el proceso de toma de decisiones y cadenas de suministro más flexibles y eficientes.